Las plantas y yo. Las amistades y yo.

 Hace ya unos años que me introduje en el mundo de las plantas. Era un universo al que había intentado entrar algunas veces, pero no se me daban bien. Bueno, ahora que lo pienso, no le dedicaba el tiempo necesario. Aunque creamos que las plantas son fáciles de cuidar, ya que solo se trata de ponerles tierra y agua... Pues no. Hay mucho más detrás. son prácticamente como bebés. algunas necesitan más cuidados que otras. Algunas son caprichosas y ese rincón no les gusta y se marchitan. A otras no les gusta estar en la calle, y necesitan estar dentro de casa.  Es un sin fin de cuidados que tardas en aprender. No tenía la paciencia para ello. Además cometí el error de comenzar con un bonsái, porque me parecía bonito. Y ya te podrás imaginar lo que le pasó al pobrecito bonsái; Sí, se fue con san pedro. Lo dejé durante un tiempo. Y unos años después tocó a la puerta una vecina. Llevaba en brazos una maceta algo grande con una planta puntiaguda. Un aloe vera. Me dio algunos consejos b...

Motricidad fina para niños de 3-4 años

En una pasada reunión con la profesora de Superboy.


Nos recomendó incentivar en casa la psicomotricidad fina.

Aunque Superboy siempre le decimos que tiene mucha fuerza, que él es muy fuerte.

La realidad es distinta.

Además de cansarse antes que los otros niños a jugar correr o saltar, siempre ha tenido flojera en las manos.

Como no prestaba atención a jugar con plastilina, no había manera de jugar con él y tampoco queríamos obligarle. Por lo que hacíamos otras cosas. Como, jugar con legos, bloques de madera, puzles, pintar con pincel, o pintar con lápices y aprender cómo se agarran correctamente.





Incluso le compré unos palillos chinos infantiles para que practicara comer con palillos. Fue un capricho mío, como amante de Japón, sin pensar en que hasta esto podía ser un incentivo para su psicomotricidad.

Pero al comenzar el colegio algo ha cambiado, y después de la reunión con su profesora me fui derecha a comprar cosas para la psicomotricidad fina.





Cordones con madera

Trazar con cordones

Tablero rompecabezas

Tornillos y tuercas

Lo más fácil era comprar en la tienda de abajo la plastilina. Lo segundo mirar por Amazon.


Le compré dos cosas que le han encantado, aunque es un niño de frustración fácil y enseguida se cansa. O peor, si no le sale te dice que no puede y lo deja o nos dice que lo hagamos nosotros.



Y la plastilina, la de toda la vida del Señor. De los colores que él ha escogido. Y el que más ha triunfado, aunque le ha costado empezar aplastar y moldear.


Con decir que no puede… cree que lo tiene todo solucionado. Que su madre o su padre se lo van a hacer. Pero con paciencia (cosa que conseguí recuperar) y con decirle:


“No, yo no te lo voy a hacer. Tú puedes hacerlo, pero no quieres”



Al final he conseguido que trabajé la plastilina. Y así seguiremos hasta nuevo aviso. Reforzando su motricidad hasta nuevo aviso.











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