Las plantas y yo. Las amistades y yo.

 Hace ya unos años que me introduje en el mundo de las plantas. Era un universo al que había intentado entrar algunas veces, pero no se me daban bien. Bueno, ahora que lo pienso, no le dedicaba el tiempo necesario. Aunque creamos que las plantas son fáciles de cuidar, ya que solo se trata de ponerles tierra y agua... Pues no. Hay mucho más detrás. son prácticamente como bebés. algunas necesitan más cuidados que otras. Algunas son caprichosas y ese rincón no les gusta y se marchitan. A otras no les gusta estar en la calle, y necesitan estar dentro de casa.  Es un sin fin de cuidados que tardas en aprender. No tenía la paciencia para ello. Además cometí el error de comenzar con un bonsái, porque me parecía bonito. Y ya te podrás imaginar lo que le pasó al pobrecito bonsái; Sí, se fue con san pedro. Lo dejé durante un tiempo. Y unos años después tocó a la puerta una vecina. Llevaba en brazos una maceta algo grande con una planta puntiaguda. Un aloe vera. Me dio algunos consejos b...

Vacaciones sin hijos

Imagen de MabelAmber en Pixabay


Qué pasa cuando te vas una semana de vacaciones sin niños. Con pareja o sola. 


Los dos primeros días, te sientes rara. Te falta algo. Como si una parte de ti te faltara. Como si algo no estuviera completo. 


Los cuatro días siguientes, te sientes como si te hubieras reencontrado contigo misma. A la antigua yo. A la yo antes de tener hijos. Aunque los sigues echando en falta y te preguntas si estarán bien. O te echarán de menos. Pero estás tan a gusto contigo misma y tus pensamientos, que te sientes muy mala madre y persona. 


El último día de volver a casa, comienzas a echarlos muchísimo de menos. A estar deseando estar en casa y achucharlos. Porque vas a pasarte mucho tiempo compensando lo mala madre que has sido. Por sentirte tan a gusto sola. Siendo solo tú, solo una mujer. Solo haciendo todo lo que te apetece. O incluso no haciendo nada. 



Y cuando ya estás con ellos, te prometes a ti misma, que vas a ser mejor madre. Que vas a tener más paciencia. Pero qué vas a seguir siendo tú misma. Vas a buscar tiempo para ti. Porque también te lo mereces. Porque lo necesitas. Porque te gusta ser madre, pero también te gustas a ti misma como únicamente tú. 


Pero es mentira. Vuelves a la rutina y a no tener tiempo para ti. Un día te das cuenta de que llevas casi una semana sin poder ducharte, y que no va a pasar ni un día más. Piensas en las vacaciones, y te vuelves a sentir mala madre. Porque estas dividida entre cuidar de ti misma, y cuidar de tu familia. 

Y te vuelves a prometer que vas a cuidar de ti. vas a encontrar tiempo para ti, porque los niños tienen también un padre. En el fondo sabes que te estas mintiendo a ti misma. Aunque cada pocos meses consigues sacar tiempo para ti misma, para cuidarte o salir con las amigas. Y recuperas fuerzas para volver a la rutina. Y así hasta el infinito y más allá...



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