Las plantas y yo. Las amistades y yo.

 Hace ya unos años que me introduje en el mundo de las plantas. Era un universo al que había intentado entrar algunas veces, pero no se me daban bien. Bueno, ahora que lo pienso, no le dedicaba el tiempo necesario. Aunque creamos que las plantas son fáciles de cuidar, ya que solo se trata de ponerles tierra y agua... Pues no. Hay mucho más detrás. son prácticamente como bebés. algunas necesitan más cuidados que otras. Algunas son caprichosas y ese rincón no les gusta y se marchitan. A otras no les gusta estar en la calle, y necesitan estar dentro de casa.  Es un sin fin de cuidados que tardas en aprender. No tenía la paciencia para ello. Además cometí el error de comenzar con un bonsái, porque me parecía bonito. Y ya te podrás imaginar lo que le pasó al pobrecito bonsái; Sí, se fue con san pedro. Lo dejé durante un tiempo. Y unos años después tocó a la puerta una vecina. Llevaba en brazos una maceta algo grande con una planta puntiaguda. Un aloe vera. Me dio algunos consejos b...

De mi niña interior, para mi madre Tóxica.



Me costó entender. 


Pero entendí.  

 
 Que no puedo salvarte. 

 
 Ojalá ser superhéroe.  

 
 Pero no lo soy. 

 
 No tengo ese poder.  

 
 Porqué cada vez que lo intentaba me perdía un poquito a mí misma. 

 
 Porque tampoco me correspondía. 

 
 Era una niña. 

  

Una adolescente. 

  

Que necesitaba tu amor incondicional.  

 
 Pero obtuvo amor condicionado. 

 

 Necesitaba Tu protección. 

 
 Pero ahora sé que no podías. 

 
 Porqué seguramente también fuiste una niña herida. 

 
 Una mujer que sufría. 

 
 Sufría sin saber de dónde venía el dolor. 

 
 Ese dolor me lo pasaste, tal vez sin pretenderlo. 

 
 Y aquí lo tengo.  

 
 Y pesa tanto... 

 
 Pesa mucho. Demasiado. 

  

Y pesa más, por qué no quiero pasárselo a mis hijos. 

 
 Quiero que aquí acabe el dolor.

 

Conmigo acaba todo.

 
 ¿Cuántas generaciones llevan pasando este dolor de madres a hijas? 

 
 ¿De padres a hijos? 

 
 Quiero que mis hijos crezcan libres de cargas emocionales. 

 
 Quiero que sientan que son amados. Que los amo incondicionalmente. 

 
 Que los protejo. 


Que por mucho que me enfade, o discutamos, los sigo amando. 


Que nada de lo que hagan puede cambiar ese amor. 


Ni hacer que disminuya. 
 

Que pueden crecer siendo niños inocentes.  

 
 Niños frágiles. Niños que muestran sus sentimientos.


Sentimientos válidos.

 
 Niños que van a los brazos de sus padres a llorar cuando se sienten desbordados. 

 
 Niños con miedo de monstruos, pero a salvo en brazos de mamá y papá. 

 
 Voy a darles todo el amor que yo no sentí. 

 
 Voy a curar estás heridas.  

 
 Tuyas y mías.  

 
 Voy a soltar este escudo protector.  

 
 Ya pesa demasiado.  

 
 Cada día es más difícil cargarlo. 

 
 Estoy cansada. Agotada. 

 
 No quiero más este escudo protector. 

 
 Me queda demasiado grande. A juego de una armadura pequeña. 

 
 Y no deja entrar todo el amor que merezco y que me quieren dar. 

 
 Seré amiga de mis demonios, iremos de la mano.  

 
 Para que dejen de atormentarme por las noches. 

  

Para poder confiar. Para dejar de sabotear mis relaciones. 

 
 Voy a salvarme.  

 
 ¿Tu querrías salvarte? 

 
 Sé que podrías. 

 
 Aunque duele no te voy a engañar.  

 
 Duele mucho. 



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